Los chicos y la actividad física. (2º parte.)

Los chicos y la actividad física. (2º parte.) En la primera parte de esta entrega, contamos brevemente la relación de los chicos con la actividad física y los puntos más importantes para las edades comprendidas entre los 3 y los 10 años. Ahora es momento de profundizar en la etapa que transcurre entre los 11 y 18 años. Lo más importante que hay que saber, es que a partir de los 11 años, aproximadamente, comienzan a diferenciarse las características según el sexo y el nivel de maduración de cada individuo en particular. Por lo tanto, las edades indicadas son sólo a efectos de simplificar la división, pero dependerá de cada caso particular el momento exacto en que los cambios vayan ocurriendo.

Chicos entre 11 y 14 años.
Edad prepuberal.(las chicas cerca de los 11-12, los chicos en torno a los 13-14)

¿Qué es importante a esta edad?
Vamos a obviar la descripción de los cambios que comienzan a suceder en los chicos cuando éstos se acercan al final del colegio primario. La llamada prepubertad trae aparejada una serie de modificaciones inducidas por el aumento en la secreción de hormonas por las distintas glándulas endócrinas, entre otros cambios.
Es común que se hable del famoso “estirón”, que “el chico está torpe, arrastra los pies, se lleva todo por delante”. Además, se ve, a diferencia de etapas anteriores, una cierta pasividad o dejadez, desgano. La energía que se vuelca a los procesos de crecimiento es mucha, y junto a otros factores psicológicos y sociales, determina estos estados en los pre-adolescentes.
Es importante estimularlos a la acción, que posean un grupo de referencia, un lugar de recreación y movimiento que les de placer, confianza, seguridad.
Desde lo estrictamente deportivo, es una edad muy importante para entrenar la velocidad, la fuerza explosiva y el inicio de las formas ligadas a la resistencia. Sigue siendo importante trabajar los aspectos técnicos y coordinativos, pues es común ver que los chicos deportistas minimizan los efectos del crecimiento abrupto manteniendo mejores niveles de control de su cuerpo y una mejor conciencia corporal.
Párrafo aparte para la flexibilidad: la velocidad de crecimiento de los huesos no “da tiempo” a los músculos para adaptarse a dichos incrementos en la longitud, por lo que es común ver acortamientos importantes a nivel muscular, con reducción de la movilidad articular. Si no se ha estado trabajando desde etapa anteriores, que es lo aconsejable, entonces no puede demorarse más. Se evitarán problemas posturales, se reducirá el riesgo de lesiones y de pérdida de técnica en las acciones deportivas.

¿Cuáles son los beneficios de que haga actividad?
En el plano social y psicológico, el deporte les aporta un sostén muy importante en una etapa ligada a la progresiva independencia de sus padres.
En el plano motriz y deportivo, comienzan etapas importantísimas en lo que se refiere a la entrenabilidad de las capacidades físicas. La gran cantidad de hormonas presentes permite que, cada cual a su turno, las distintas cualidades encuentren su momento de máxima entrenabilidad. En esta etapa, comienza el entrenamiento de la fuerza explosiva, la velocidad y la resistencia. Como explicábamos en la entrega anterior, se supone un desarrollo óseo más consolidado, músculos más flexibles, menores alteraciones posturales, más fuerza, y, generalmente, los chicos que hacen deporte cuentan con mayor energía y predisposición para sus actividades cotidianas.

¿Hace falta que concurra a una actividad “deportiva” extracurricular?
Sería una muy buena idea, que los chicos dispongan de un lugar donde realizar actividad con regularidad, junto a un grupo de su misma edad, en alguna disciplina que ellos elijan. Es muy común, de todas maneras, que a estas edades los intereses fluctúen, cambiando de deporte, de club, de grupo de amigos. Deben respetarse estas elecciones, dándoles libertad para que elijan lo que les produce más placer. Si tienen algún tipo de interés por la competencia y el rendimiento, es una edad que no puede desaprovecharse y deben ser supervisados y orientados por gente capacitada en el entrenamiento deportivo con jóvenes.

¿Hay algo que deba evitarse?
Las presiones hacia el rendimiento. Es común que en ciertos momentos de esta etapa no logren grandes incrementos en el rendimiento deportivo, e incluso, a veces se observan disminuciones. Hay que esperarlos, sin presionarlos, pues es una etapa de tantos cambios que lo peor que puede hacerse es quitarles confianza. Deben sentirse seguros y acompañados, y disfrutar de lo que hacen.
Haciendo referencia al entrenamiento, no es una edad aconsejable para el desarrollo de la fuerza máxima, la resistencia de alta intensidad, los esfuerzos de tipo anaeróbico (intensos y duraderos, con ninguna o poca pausa). En la mayoría de los casos no están dadas las condiciones para el aumento de la masa muscular, aunque el entrenamiento de la fuerza explosiva bien supervisado trae aumentos de la fuerza por vías neuromusculares.
En las mujeres, se ha documentado retraso de la primer menarca en deportistas de mediano-alto rendimiento con regímenes de entrenamiento muy intensos, (gimnastas, atletas, nadadoras, entrenamientos diarios o incluso 2 sesiones por día), aunque no hay datos científicos concretos y concluyentes respecto a este tema.

¿Entonces qué hago?
Bríndele su apoyo, su confianza y su respeto. Conozca a las personas que están a cargo de las actividades deportivas a las que concurre y esté presente cuando lo necesite. Genere estímulos para que realice actividad, y de ser posible, comparta alguna con él o ella.

Chicos entre 15 y 18 años.

¿Qué es importante a esta edad?
Desde mi punto de vista, lo más importante de la actividad física en esta edad es el modelo de hábitos saludables que propone. En una etapa en la que los chicos comienzan con los hábitos nocturnos junto a sus amigos, también se acercan voluntaria o involuntariamente al alcohol, el cigarrillo, las drogas. El deporte, a mi entender, permite que los adolescentes tengan un interés que los lleva a reducir el riesgo frente a dichos hábitos. Se ha dicho muchas veces que la inseguridad de los adolescentes los hace susceptibles de caer en esos problemas. Y como se ha dicho, el chico deportista es un chico con mayor confianza. Entonces, mayor confianza y seguridad, menor riesgo de drogas sociales. No está científicamente comprobado, pero por eso recalco que es mi opinión… y la de muchos otros.
Es importante el desarrollo de la fuerza y la flexibilidad, la fuerza explosiva, la resistencia y los aspectos tácticos del deporte. Son edades de mucho desarrollo hormonal, lo que nos da una situación de óptima entrenabilidad.

¿Cuáles son los beneficios de que haga actividad?

Similares a la etapa anterior. Acompaña el desarrollo orgánico y funcional, reduciendo el riesgo de problemas posturales (siempre que esté bien supervisado) y de salud en general. Mejora la composición corporal, reduciendo los niveles de tejido adiposo y aumentando los de masa muscular. Otorga, lo resaltamos nuevamente, un grupo de referencia y un espacio dedicado a los hábitos saludables. Entre los varones, el entrenamiento de la fuerza les otorga seguridad y aumenta la autoestima. Entre las mujeres, una mejora en la composición corporal tiene los mismos efectos.

¿Hace falta que concurra a una actividad deportiva extracurricular?
En general en esta etapa los adolescentes deportistas buscan la confrontación, la competencia. Y sólo en una institución o club pueden encontrarla. Si es su interés, entonces lo más probable es que ellos solos se acerquen a uds. a pedirles su apoyo y su autorización para ir a algún club o actividad. En la actualidad, también es común que vayan en grupo al gimnasio u organicen salidas en conjunto para entrenar en bicicleta, caminar por la montaña o busquen horarios fijos para un partido semanal con los amigos.

¿Hay algo que deba evitarse?

En líneas generales, la mayoría de los chicos hacia los 15 años comienzan a estar aptos para entrenar, siempre supervisados y guiados por un entrenador o profesor capacitado. Todavía se presentan algunas dificultades para soportar esfuerzos anaeróbicos intensos, y no se recomiendan los trabajos de fuerza máxima hasta los 16-17 años, aunque hacia al final de la etapa ya estarán capacitados para hacerlo, progresiva y paulatinamente. Debe tenerse cuidado si concurren a un gimnasio, de que el trabajo que allí realizan sea armónico y equilibrado, que junto a los trabajos destinados al aumento de la masa muscular se haga hincapié en la flexibilidad, la resistencia, la fuerza explosiva. Prestar atención a la alimentación, sobre todo en las mujeres, pues un déficit alimentario sumado a la actividad física puede traer muchos problemas ligados al excesivo descenso de peso, perdida de mineral óseo, trastornos en la función sexual y reproductiva. (Pérdida de la regularidad menstrual, por ejemplo, déficit de vitaminas, anemia, etc.)

¿Entonces qué hago?

Dele libertad para que elija sin presiones la actividad de su gusto, pero incentive y ayude para que haga alguna. Conozca lo que hace y quien está a cargo. Comparta con el/ella tanto como pueda. Supervise que la alimentación es la adecuada y los periodos de descanso suficientes. Recomendaciones especiales para estas edades (11-18 años):
Orientar a los chicos sobre la importancia de un desarrollo corporal armónico y saludable. Deben comprender la importancia de las distintas cualidades físicas y que hay momentos importantes para desarrollar unas con mayor importancia que otras. Por ejemplo, flexibilidad antes que masa muscular en la adolescencia.
Controlar la alimentación y el descanso.
No minimizar la importancia de los chequeos médicos. Es común ver como un chico que era llevado al pediatra regularmente cuando niño, no realiza un chequeo médico en toda su adolescencia. Sería buena idea que si realiza actividad física, sea revisado por un cardiólogo, además de su pediatra o médico clínico, para que estemos todos más tranquilos. Además, en estas etapas son comunes los dolores articulares. Pese a eso, si estos dolores persisten o se repiten regularmente, debe realizarse un control traumatológico.
Y lo más importante para recomendar:

¡Compartan con sus hijos todo lo que puedan!

Espero haber sido claro y que les sea de utilidad.
Dudas, consultas y sugerencias, por mail: ¡Hasta la próxima!

 
Agustín Adamo
Profesor de Educación Física.

Bibliografía:

 

Borzi, Carlos, Fútbol Infantil, Entrenamiento Programado. (Stadium, 1999)

 

Wilmore y Costill, Fisiología del esfuerzo y el deporte. ( Paidotribo, 2000)

 

Gómez, Jorge. La Educación Física en la escuela primaria. (Stadium, 2004)

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