Los chicos y la actividad física. (1º parte.)

Los chicos y la actividad física. (1º parte.) Voy a suponer desde el inicio, que ya nadie cuestiona la necesidad de aumentar la cantidad de actividad física que realizan los chicos. Entonces, vamos directamente a lo importante. ¿Qué deberíamos saber acerca de los chicos y el movimiento? ¿Qué necesitan ellos de los adultos?  

Chicos entre 3 y 5 años.

¿Qué es importante a esta edad?
Debe estimularse la coordinación general, el equilibrio y las habilidades motoras (caminar, correr, trepar, lanzar, rodar, patear, saltar, etc), sobretodo a través de los juegos motores y con diversos materiales. Es una etapa de increíble fantasía, de juegos de ficción y de roles, por lo que todo lo que tenga que ver con la imaginación, será bien recibido.
Los chicos de esta edad se inclinan naturalmente hacia estas actividades, por lo que la recomendación sería acompañarlos y estimularlos para que se sientan seguros al hacerlas. ¿O sus hijos no quieren caminar haciendo equilibrio en una pequeña pared, treparse a un árbol o tirar todo lo que encuentran a su paso? ¿No se suben adónde pueden para saltar? Entonces no se los prohíban, ayúdenlos a que no se lastimen. Pongamos límites de cuándo y cómo, pero no les impongamos un miedo que no les pertenece.

¿Cuáles son los beneficios de que haga actividad?
Desde el punto de vista de la salud, se sabe que los huesos crecen en función de las presiones que reciben. El ejercicio físico aumenta dicha presión, por lo que se cree que ayuda a generar una estructura ósea más fuerte. Aumenta el gasto calórico, por lo tanto, disminuye las chances de obesidad. Sienta las bases de unas habilidades motoras básicas bien consolidadas, que será clave en etapas posteriores.
Desde el punto de vista social, pone al chico en contacto con sus pares, favoreciendo procesos de integración y cooperación, sobretodo hacia el final de la etapa, cuando comienzan a jugar en pequeños grupos, pudiendo realmente compartir la actividad y los objetivos.

¿Hace falta que concurra a una actividad “deportiva” extracurricular?
No es estrictamente necesario si ese chico dispone de tiempo y lugar para jugar de manera espontánea, seguro y acompañado. Pero como esta situación se vuelve cada vez menos frecuente, sobretodo en el invierno barilochense, entonces puede ser buena idea que se una a alguna actividad donde pueda expresar sus ganas de moverse, junto a chicos de su edad, en algo que le de placer. Seguramente estas horas extras de movimiento le darán un bagaje motriz importantísimo y una experiencia social agradable.

¿Hay algo que deba evitarse?
El estatismo. La quietud. El miedo y las malas experiencias respecto a la actividad física.

¿Entonces qué hago?
Acompáñelos. Ayúdelos a que jueguen, y juegue con ellos. Y si no tiene tiempo o lugar, busque la manera de que ellos sí lo tengan. Hay una variada oferta de actividades para chicos de esta edad, que se relacionan con el movimiento.

Chicos entre 6 y 10 años.

¿Qué es importante a esta edad?
Sobre la base de los aprendizajes anteriores, los chicos de esta edad comienzan a perfeccionar lentamente su capacidad de movimiento. Debemos otorgarles posibilidad de seguir experimentando su quehacer físico, de acumular experiencias variadas, de jugar a una gran variedad de juegos. Es importante el estímulo de los mayores para realizar la actividad. Es una etapa de fuerte identificación con sus padres y maestros, por lo que lo que éstos puedan decir o hacer toma mucha importancia. Aumenta la proporción de los juegos de reglas sencillas que se irán complejizando con el transcurrir de la etapa. En éstos juegos, es importante incluir la mayor cantidad de habilidades motoras posibles, para seguir afianzando una base rica y variada de experiencias. En el aspecto social, en esta etapa se buscan vínculos más estables, de cierta permanencia en el tiempo. La actividad física brinda excelentes oportunidades de jugar y compartir con los compañeros.

¿Cuáles son los beneficios de que haga actividad?
Es una etapa increíble desde la capacidad de aprendizaje que tienen los chicos.
Al igual que en la etapa anterior, la actividad física ayuda a conseguir un desarrollo armonioso y saludable.
Desde el punto de vista social, otorga una oportunidad de encuentro con los pares, y la chance de establecer objetivos en común y trabajar juntos para conseguirlos. En el juego a esta edad comienzan a aparecer conflictos que pueden servir para trabajar sobre el aspecto ético, (la honestidad, el respeto a las reglas y a los demás) siempre y cuando estén bien orientados, de allí que comienza a ser cada vez más importante quién está a cargo de las actividades.
En cuanto a las habilidades propiamente dichas, en la mayoría de los deportes comienzan a trabajarse de manera progresiva las habilidades específicas, y los niños que empiezan a esta edad tienen claras ventajas para el aprendizaje posterior. Desde el aspecto físico, se debe estimular la fuerza, la velocidad y la flexibilidad, con ejercicios sencillos, globales, principalmente jugados. (Carreras, saltos, empujes y tracciones, etc.)

¿Hace falta que concurra a una actividad “deportiva” extracurricular?
Al igual que en la etapa anterior, es necesario si el entorno de los chicos no les permite una experiencia motriz y social suficiente. Si se piensa en una etapa posterior de mediano o alto rendimiento, las cosas que no se aprendan a esta edad serán casi irrecuperables.
Es importante también compensar de cierta forma la cantidad de horas de actividad pasiva, y pensando en los cortos días de invierno, y en el frío y el mal tiempo, tener un lugar para ejercitarse con continuidad parece ser buena idea.
Lo ideal sería que realicen más de una actividad, para que esta etapa, tan rica en lo coordinativo y en el aprendizaje motor, dé frutos a futuro en una persona hábil, con experiencia y placer en el movimiento.
Las actividades extracurriculares permiten además ampliar el círculo social, conocer nuevos compañeros, desempeñarse en otros lugares, diferentes de la escuela y la casa.

¿Hay algo que deba evitarse?
En algunos deportes, a esta edad comienzan a aparecer entrenamientos más sistemáticos (natación, atletismo, gimnasia deportiva). Si los chicos se inclinan en sus preferencias por estas actividades, cuidar que la exigencia no sea mayor que la que está dispuesto y preparado para recibir. Algunos chicos lo toleran sin problemas, otros no. Sea cual fuere el caso, recalcamos la importancia de esta edad para aumentar la cantidad de experiencias motrices y sociales, a través de la práctica de variados juegos y deportes. Las cargas físicas comienzan a aumentar, y no hay problema con ello siempre y cuando los chicos estén bien controlados y con un docente capacitado a cargo.
El mayor riesgo a veces proviene de los propios mayores cercanos. La presión de algunos docentes y padres sobre los chicos, esperando un rendimiento o una actitud mejor que la que el chico está en condiciones físicas y psicológicas de mostrar, hace que muchas veces abandonen la práctica deportiva, con consecuencias nefastas a futuro, perdiendo años irrecuperables desde todo punto de vista, pero principalmente, afectando sus posibilidades de maduración y crecimiento armonioso.

¿Entonces qué hago?
Estimule e incentive a sus hijos para que hagan actividad física. Acompáñelos y genere refuerzos positivos, ayúdelos a que obtengan satisfacción en su movimiento. Resalte sus cosas buenas, las que salieron bien. Respete las decisiones sobre sus preferencias, aunque insista sin presionar en la variedad de las actividades. La relación de los chicos con la actividad física se refuerza también en el ejemplo, en los hábitos saludables de los adultos con quien se identifica. De ser posible haga deporte junto a ellos (caminar, andar en bicicleta, jugar al fútbol…) ¡Y disfruten ustedes también de compartir esto con sus hijos!

Recomendaciones especiales para estas edades ( 3 a 10 años):
Además de las lógicas precauciones respecto a los lugares y materiales utilizados, debe prestarse atención a la intensidad del ejercicio y de los juegos.
En estas edades, los chicos hacen una correcta autorregulación del esfuerzo, introduciendo sus propias pausas entre períodos de actividad. Sin embargo, si son presionados, a veces pueden evitar esas pausas, lo que los fatiga y los predispone a los golpes y al llanto o el enojo, muchas veces inexplicable. Por lo tanto, incluir pausas cortas entre los juegos, y permitir que ellos decidan cuándo y cómo detener la actividad.
Debe permitirse un fácil y libre acceso a bebidas para evitar la deshidratación. La sed es un indicador tardío de la pérdida de agua. Hay que estimularlos a que tomen agua o jugos en pequeñas cantidades durante la actividad.
Cuidar la temperatura y el abrigo. No es bueno que pasen frío, pero tampoco los ayuda el abrigo o la temperatura excesiva. Los chicos difieren de los adultos en la regulación de la temperatura corporal. Sudan menos, por lo que la pérdida de calor a través de la piel es mayor. Si están demasiado abrigados no enfriarán correctamente el cuerpo. Y no son capaces, sobre todo lo más pequeños, de reconocer estos cambios en la temperatura. Debemos entonces cuidarlos nosotros de que no pasen demasiado calor o frío, y de que beban líquido durante la actividad. Espero haber sido claro y que les sea de utilidad.

En el próximo mes, desarrollaremos las etapas comprendidas entre los 11 y los 18 años. ¡Hasta la próxima!

Agustín Adamo

Profesor de Educación Física.

Bibliografía:
Borzi, Carlos; Fútbol Infantil, Entrenamiento Programado. (Stadium, 1999)
Incarbone, Oscar; Juguemos en el Jardín. (Stadium, 2005)
González, Lady y Gómez, Jorge; La Educación Física en la Primera Infancia. (Stadium, 2004)
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