¿Cómo poner límites? Un tema dificil. Primera Parte.

Frecuentemente se habla de los límites, de diferentes maneras, en distintos ámbitos, escuela, club, casa de amigos. Pero ¿por qué hablamos tanto de los límites? ¿Qué pasa con ellos?, ¿Qué nos pasa a nosotros los padres y qué les pasa a los chicos con esto?.
Muchas veces se asocia el término “límite” con autoritarismo o falta de libertad y como consecuencia de años de sometimiento en la educación, los padres temen caer en actitudes autoritarias.
La formación de la personalidad del niño o niña se construye del vínculo con sus padres, su entorno, los maestros, la familia ampliada. Es por esto que cuando los adultos ordenan su mundo, ayudan a recorrer un camino más seguro y confiable. El límite restringe algunas cosas y posibilita otras.  

¿Qué significa poner el límite?

Limitar significa ordenar, marcar espacios y tiempos, diferenciar el mundo infantil y el adulto, poner fronteras. Esto le permite al niño ubicarse como sujeto en la familia y fuera de ella, encontrar su lugar de niño y así poder adecuar su conducta. La falta de límites genera desorden, desorganización y caos a nivel mental.
Cuando se logran marcar los límites claros se ofrecen puntos de referencia y modelos de conducta y aprendizaje.
Los niños crecen seguros de si mismos cuando los padres han logrado transmitirles seguridad y confianza, que les van a permitir asumir responsabilidades sobre sus actos. El poder ejercer una autoridad responsable permite poner en práctica los derechos y obligaciones mutuas entre padres e hijos, de una manera equilibrada y flexible. No hay que confundir autoridad con autoritarismo, que genera represion, sumisión, o rebeldía extrema, con resentimiento.
La conducta autoritaria o el uso de métodos punitivos da como resultado un aprendizaje no apropiado para la resolución de un problema, a través de la agresión y si se reitera deja huellas en el desarrollo.
El método es el mensaje. Es un desafío lograr la búsqueda de los medios adecuados para que el niño transite el obedecer a la orden o norma recibida, al comprenderla e incorporarla a su vida.  

¿Qué beneficios tiene la puesta de límites?

 

Los límites protegen: los chicos protestan frente a ellos pero a su vez se sienten protegidos, les da seguridad, son una extensión del cariño de sus padres y de su presencia protectora.
Los límites sociabilizan. Los ayudan a ser más flexibles, pacientes, creativos, a controlarse. El hacer respetar normas claras en las actividades cotidianas, hace que ellos comprendan que existen estructuras, que no todo es lo mismo. Esto permite ir incorporando las “reglas de juego” de la sociedad.
Además los límites ayudan a estimular el desarrollo de la iniciativa, a compartir, ponerse en el lugar del otro, a tomar desiciones , resolver situaciones conflictivas, a desarrollar sentido de la responsabilidad sobre sus actos, a manejar los impulsos, tolerar la frustración, poder esperar.
Ahora, cuando hablamos de límites, nos surgen muchos interrogantes: ¿Hasta cuándo?, ¿Qué permito y qué no? ¿ No me estaré pasando, o por el contrario seré muy flexible ?.
Bueno, ser padres no es una tarea fácil y poner los límites tampoco. Traemos nuestra historia personal, nuestros modelos de crianza, ya sea con autoridad o con permisividad y debe haber un acuerdo entre ambos padres sobre qué modelo de crianza se llevará a cabo. No se trata de ser padres perfectos sino de tener coherencia entre lo que se dice y se hace. Poner los límites cuando sea necesario y expresarlos con todo nuestro amor.

Se puede decir que las conductas de los niños transitan 3 zonas:

1.- La zona de las conductas deseables, que son aquellas permitidas , autorizadas, esperadas. Tienen que ver con el compartir, el orden, el cumplimiento. Por ej. ¡Qué bien que hiciste tu tarea!

2.-
La zona de las conductas no permitidas: Tienen que ver con el cuidado del cuerpo, con las acciones que pongan en riesgo la salud, o prohibidas por la ley o por la ética.

3.- La zona intermedia: Son aquellas que en general no se autorizan pero que en determinada circunstancia se toleran y son transitorias. Por ejemplo, que durante una enfermedad el niño duerma con sus padres.

Es importante que el adulto también muestre jerarquía, no todo es lo mismo.
Hay situaciones donde los padres deben trasmitir NORMAS MUY CLARAS Y FIRMES Y SON LAS SIGUIENTES: Las conductas vinculadas al cuidado de la salud (asistencia al médico, odontólogo, vacunas, etc).
Prohibir acciones que puedan ser peligrosas para el niño (ir en el auto adelante, por ejemplo).
Marcar el lugar donde duerme el niño y los horarios de descanso necesarios.
Sostener conductas que ayudan al cuidar su salud diariamente (baño, cepillado de dientes).
Establecer qué lugares y objetos se pueden compartir con el adulto y cuáles no.
Establecer rutinas para las tareas escolares.
Marcar normas de convivencia en la relación con los otros. Bueno como dijimos… no es tarea fácil. Es para pensarlo. Nos encontramos en la segunda parte.

 

 

Dra. Gabriela Giannini.
Especialista en Pediatria
Fuente PRONAP 2006.

Responder