Los límites: un tema difícil. Segunda parte.

Los límites: un tema difícil. Segunda parte.

Para continuar con este tema que nos genera muchas veces dudas y conflictos a nosotros como papás, es importante tener en cuenta, a la hora de poner estos límites, algunas características de la puesta de límites.
En primer lugar deben ser adecuados a la etapa evolutiva por la que el niño transcurre.
Esto quiere decir que el niño transita diferentes estadios evolutivos en su desarrollo emocional, que culminara con la adquisición de una personalidad sana.
El desarrollo es el producto de un proceso de maduración y de acumulación de experiencias de vida, que requiere contar con un medio favorable.
Los límites deben ser pensados y consensuados por ambos padres . Es importante que se pongan de acuerdo en que modelo de crianza tendrán para con sus hijos. Esta función parental es independiente si los padres están juntos o separados. Esta función no se disuelve.
Deben ser coherentes en la puesta de límites. El aprendizaje se lleva a cabo en gran medida con la imitación e identificación con los adultos. El niño necesita saber que se espera de él y el de los padres.
Es importante la no desautorización entre los padres.
También se espera que la actitud ante la puesta de límites sea firme , ya que esto es percibido por el niño y favorece la aceptación del mismo. Es importante que ambos padres tengan una actitud positiva frente al niño, explicando porque se espera determinada conducta, dialogando, valorizando sus logros.

¿Cómo se van incorporando los límites?

Los niños van incorporando los límites a través de los modelos que se van mostrando. La identificación con los adultos significativos sirve de para que aprenda las normas y valores de la familia. Los padres constantemente muestran como ellos resuelven sus problemas, como tratan a los demás, como se comunican, como expresan sus sentimientos.
Este modelo que van incorporando, a la vez lo van reinventando con sus propias vivencias, determinando una personalidad propia. No debe someterse a la voluntad de los otros. Es bueno el cuestionamiento.
Ser debe ir adaptando a situaciones donde el límite le causa muchas veces enojo, ya que posterga un deseo.
Debemos diferencias entre sus actos y sus sentimientos, lo que se limita es su conducta, no son sus sentimientos. No se debe decir “sos un destructivo”·, sino “no me gusta cuando rompes las cosas “

Cómo ponemos los límites.

Siempre se deben fijar los límites sin que se dañe la autoestima y el respeto, sin que se sienta humillado o ridiculizado o ignorado. Se puede lograr Destacando el comportamiento deseado y desalentando el indeseado.
* Mostrando seguridad al tomar decisiones.
* Atendiendo con rapidez requerimiento de niños pequeños.
* Manteniendo conductas de apego físico, como mimos , caricias, besos,
* Ofreciendo alternativas ante conductas no deseados, “No se puede dibujar la pared, si en esta hoja que luego colgaremos “
* Reconociendo las conductas positivas “Que bien que compartís tus lápices “.
*No entrando en batallas de voluntades. El adulto no debe ser provocador, debe ser firme pero no desafiar.
* Adecuando el limite a la edad del niño.
* No es límite, gritar, culpar o pegar.
* Ayudando a controlar actos impulsivos, con paciencia y cariño.
* Siendo coherente con lo que se dice. “se cruza por la esquina “. No es suficiente el decirlo, hay que cruzar por la esquina.
* Ayudando a la reflexión y la búsqueda de soluciones.
* Permitiendo pensar, poniendo al niño dentro de las alternativas que plantea, que se logra a partir de los 4 o 5 años.
* Comunicando lo que se espera con anticipación.
* Compartiendo los sentimientos, ya que un adulto que comparte con su hijo lo que siente lo estimulara a expresarse y comprender a los demás. “Hoy no tengo un buen día, tal vez podrías jugar un rato sola.”
* Entendiendo que muchas actitudes inadecuadas del niño, parten de la necesidad de sentirse valorado. *Estableciendo rutinas, ya que lo ordenan.
*Brindando calidad de tiempo compartido, y tratando de tener algún momento de exclusividad
* Marcando fronteras, que cosas son de él, de sus hermanos, de sus padres, cuales son comunes, cuales se comparten.

Encontrando un equilibrio de tolerancia, una que al poner el límite, podemos esperar una respuesta de desagrado y tenemos que tener la tolerancia para aceptarla y mantener el límite. Si se logra esto en la infancia, en la adolescencia, se podrán tolerar las conductas, desafiantes casi permanentes. Métodos disciplinarios habituales.
De acuerdo a la edad del niño se aconsejan diferentes formas de trasmitir la idea que las acciones inapropiadas, tiene su consecuencia, acorde a la falta, esto cumple la función de incentivar un cambio, una reparación.

Entre 1 a 3 años.

Se aconsejan las consignas breves, no explicaciones largas, y con decisión. Adaptar el ambiente al niño para reducir riesgos.
También a partir de los 2 años, el aislamiento breve, para pensar sobre la conducta no deseada es una alternativa.

Entre 3 y 5 años.

Se aconseja la explicación razonada, las advertencias y el aislamiento corto. Se dice que el tiempo que se debe dar para reflexionar es de 1 minuto por años de vida.

Entre 6 a 12

Se propone el aislamiento, la exp0licacion razonada y el retiro de actividades o preferencias.

Entre 13 y 18.

Se basa en la negociación, fijar reglas claras y consensuadas, evitar la crítica, permitir el disenso.

Dra. Gabriela Giannini.
Especialista en Pediatría.

 
Fuente, PRONAP 2006.
Los hijos y los Limites (Jaime Barylko)

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