¿Comemos?

¿Comemos?

En nuestra cultura y en muchas otras, comer significa algo más que el simple hecho de ingerir, está ligado al placer de compartir en compañía de los elegidos.
Para agasajar a alguien, comemos, para re-encontrarnos, para conocernos, para despedirnos, para discutir proyectos , hacer negocios, comemos… y para ser famoso y aparecer en TV se va a comer…
Muchas de las expresiones que usamos para definir a alguien se inspiran en la comida: “no lo paso”,”se me atragantó”, “es un amargo”, “que agreta”, “eso fue ácido”o “que bombón”, “es un dulce”. “re- tierno”,”más bueno que el pan”, “me lo como a besos”,”es un caramelo”, etc.
Alimentar es querer, la desnutrición y las hambrunas son asesinatos encubiertos que significan desamor social.
Se cocina con calor y se come con amor, los olores conocidos, el trajín de manos, platos, ollas, el canturreo, las recetas familiares hasta sentarse a disfrutar son un dar y recibir cotidiano. Pero las comidas rápidas, pre-hechas nos han invadido y los niños, los adolescentes, los adultos comen solos o tragan frente al televisor.
Saben que en nuestro país en 3 horas, hay 36 minutos de propaganda con cerca de 80 publicidades diferentes de las cuales aproximadamente el 25% corresponde a las gaseosas?
Según el trabajo de Piazza y col, 1994 sobre la relación entre TV y obesidad “el riesgo relativo en la población escolar es la cantidad de horas que ven televisión habiendo aún diferencia significativa entre el riesgo de permanecer 3 hs o 2hs”
En un artículo publicado por la Sociedad Argentina de Pediatría en su revista Archivos, se vio que en adolescentes de todo el país que concurren al consultorio pediátrico por otras causas, comprendidos entre los 10 y los 19 años, el 26% tenía sobrepeso u obesidad ,la prevalencia de trastornos alimentarios (trastorno compulsivo del comer, bulimia y trastorno no específico) fue del 6,95% con mayor concentración entre los 14-15 años y un pico de prevalencia a los 19 años, siendo significativo el mayor porcentaje en mujeres.
Los factores de riesgo que encontraron asociados con trastornos alimentarios fueron: Familiar dietante, madre obesa, historia personal de dificultades alimentarías y crisis vital.
Si han viajado últimamente a Bs As e intentaron comprar ropa, siendo mujeres, mayores de 25 años con medidas hasta allí supuestamente normales, no me lo cuenten!!! Nada les iba, todos los talles eran para super -delgadas, casi transparentes. Se sentían “gordas”, ahora imaginen la sensación de una adolescente que por definición aún no reconoce su cuerpo, porque se está descubriendo y afirmando su imagen. Qué piensa ? Qué siente? Como le explicamos y la convencemos que los trastornados son los otros?
Obviamente la conducta de los adultos es fundamental, mostrar con el ejemplo: comiendo sano, practicando deporte y fomentándolo desde los primeros años.
Como no retomar entonces el placer de sentarse a la mesa en familia, la importancia de la sobremesa charlando, compartiendo, escuchando y conociendo a ese “otro” que saborea el pan y transita la vida junto a nosotros. Sólo así podremos darnos cuenta cuando “algo” no está bien, sólo así podremos prevenir, mirando y viendo a nuestros hijos. Eso es amarlos!!!!!

Dra. Ana M. Núñez 

Bibliografía consultada:
Archivos Arg de Pediatría agosto 2005- Pronap 2007-mod. 1- El niño y la Televisión en el mundo del espectáculo Dr. Enrique Sillinger

 

Responder