¿Cómo elijo una mascota para mi familia?

¿Cómo elijo una mascota para mi familia? En el diccionario de al Real academia Española, el término mascota se define como “todo animal de compañía”. Una mascota es un animal que responde a las necesidades individuales de cada uno. No existe una mascota ideal.
Los perros y gatos son las mascotas más frecuentes que encontramos en los hogares.
Se considera que los niños pueden establecer una relación muy positiva y afectuosa con un animal. Esta relación aumenta la autoestima, tiene efecto socializador y promueve el sentimiento de responsabilidad. La participación de un adulto en la planificación de las tareas y cuidados que requiere el animal es necesaria para que la experiencia de crecer junto a una mascota sea constructiva y educativa.
Los perros, gatos, conejos, chanchitos de la India , hámster, canarios y peces pueden ser buenas mascotas para los niños. No se recomienda tener reptiles, anfibios, pollitos o patitos bebe en familias donde haya niños menores de 5 años.

Antes de adquirir una mascota es conveniente reflexionar sobre los siguientes puntos:

  • ¿Por qué se quiere adoptar una mascota?
  • ¿A quién está destinado el animal?
  • ¿Se tiene suficiente información sobre la especie elegida?
  • Si se compra un cachorro: ¿qué tamaño tendrá de adulto?
  • ¿El estilo de vida familiar es el adecuado para adoptar ese tipo de mascota?
  • ¿Quién se ocupará de su cuidado diario?
  • ¿Quién cuidará de la mascota en vacaciones?

Los cachorros con temperamento equilibrado y sumiso son los más aconsejables para la convivencia con los niños. Respecto de los perros, existen razas más agresivas, como el Rottweiler, Chow Chow, Doberman, Chihuahua, Pit Bulls. Por ello NO se los recomienda como mascotas cuando en la casa haya niños menores de 3 años.
Los Labradores, Pointer, Collie, Setter Irlandés, Pastor Inglés, Basset y Dálmatas son más dóciles. En una especie altamente social como el perro, que cuando vive en estado salvaje actúa a partir de un rígido sistema social jerárquico, el comportamiento agresivo es fundamental para preservar el orden de la jauría. En ella siempre existen una perro macho y una hembra dominantes. Estos son los encargados de mantener el orden de la jauría y ejercen su dominancia a través de la agresión.
Los perros adultos llegan a tolerar y soportar las fuertes expresiones de afecto de niños menores de 2 – 3 años, como las caricias, mordeduras, tiradas de la cola o de orejas, ya que el animal los ve como el cachorro de la manada. Pero cuando crecen, éste puede agredirlos.
Durante el juego, el cachorro aprende a conocer reglas de convivencia. Es fundamental evitar juegos que involucren un comportamiento agresivo.

Recuerde que es siempre conveniente:

  • Elegir una raza no agresiva para convivir con la familia.
  • Enseñar al perro a ser dócil y obediente haciendo respetar los límites impuestos.
  • Que un adulto supervise SIEMPRE el juego de un niño y el perro.
  • Evite juegos de índole agresivo con el perro.
  • Asesórese con el médico veterinario ante eventuales cambios de conducta del animal.
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