Día Internacional de los Derechos del Niño

20-11-2012

Estamos transcurriendo el mes de la conmemoración de la Convención Internacional sobre los derechos del niño (1989), y a 23 años de su puesta en marcha nos convoca una reflexión sobre la historia de la infancia y su nuevo paradigma.

Los cambios históricos en el concepto de infancia tienen que ver con los modos de organización social y económica de las comunidades, con las pautas de crianza, los intereses sectoriales, las teorías pedagógicas así como el reconocimiento de los derechos en occidente y el desarrollo de políticas sociales acordes.

En la Argentina, como en occidente, el siglo XIX fue marcado por el positivismo y el paradigma era la asistencia y el control de la infancia por parte de padres, tutores y Estado como “objeto de protección”. Esto sentó las bases para la “Doctrina de la situación irregular”, transformada en ley en el año 1919, la llamada Ley Agote.

Como consecuencia de la crisis del ´30 el sistema capitalista adopta el Keynesianismo como doctrina, sosteniendo el Estado de Bienestar como práctica del desarrollo social. Aquí se vio plasmado durante el primer gobierno de Perón, donde múltiples e innovadoras políticas públicas dieron protección por parte del Estado a los más vulnerados y necesitados, en pos de garantizar derechos adquiridos. Se daba paso a la asistencia social y se rompía con la beneficencia privada.

A fin de la década del ´40 se crea UNICEF y se proclama la Declaración de los Derechos Humanos, como consecuencia de las atrocidades generadas por los seres humanos en la 2ª guerra mundial, y con ello se suceden declaraciones y convenciones que dan cuenta del reconocimiento de los adultos, la niñez y adolescencia como portadores de derechos. No ya de asistencia sino como ”Sujetos de Derechos”, tal como lo expresa “La Convención” que hoy conmemoramos.

Si bien se han logrado avances, la situación social y política de las últimas décadas del siglo XX se ha caracterizado por un aumento de la brecha de la inequidad entre los países y regiones, y dentro de nuestro país. Esto fue producto de las políticas neoliberales que en materia económica han dominado Occidente, provocando una mayor afectación de las condiciones de vida de muchos niños, niñas y adolescentes de nuestro medio.

Varios médicos argentinos se especializaron en el cuidado de los niños a través de su labor y se hicieron eco de las demandas sociales de su época.

El Dr. Ricardo Gutiérrez (1838-1896) realizó estudios de perfeccionamiento en Europa por medio de una beca del gobierno de Sarmiento, donde se orientó su vocación y labor a favor de la pediatría. A su vuelta pudo plasmar su aprendizaje en la dirección del Hospital de Niños San Luis Gonzaga (hoy lleva su nombre) en el año 1875.

El Dr. Pedro de Elizalde (1879-1949) comenzó su actividad en la Casa Cuna o Casa de Expósitos, e imprimió a la institución de sus valores y conocimientos. Desarrolla una teoría del abandono, y revaloriza el binomio madre-niño como garantía de la salud infantil. Entre otras grandes acciones creo la Oficina de Recepción de Leche y la Escuela de Madres, para preparar en forma integral a las mujeres para tal condición e incluso logrando una retribución económica en concepto de “ayuda a la crianza”.

El Dr. Florencio Escardó (1904-1992) siempre tuvo un espíritu innovador y polémico junto con su actitud crítica y buen humor. Se desarrollo profesionalmente en “El Gutiérrez” y desde los múltiples cargos y funciones que desempeño en la asistencia y la academia transformó sus ideas en hechos. La más revolucionaria para la Pediatría fue la internación conjunta de madres e hijos en la sala donde se desempeñaba como Jefe. Sus concepciones sobre la salud y la enfermedad, su preocupación por los aspectos emocionales y sociales de sus pacientes lo llevo a investigar sobre su incidencia en la enfermedad y a enriquecerse con la mirada de sicólogos, educadores y filósofos en su tarea cotidiana. Un verdadero abordaje interdisciplinario de la asistencia y de lo que hoy conocemos como los determinantes sociales de la salud (las causas de las causas).

La Convención cambia el paradigma de la niñez instalando el concepto de niños, niñas y adolescentes como Sujetos de Derechos, esto es la capacidad de expresarse en sus sentimientos, necesidades, deseos y autonomía en función de sus facultades evolutivas. Es nuestra labor como pediatras y ciudadanos abogar por los derechos de la niñez y adolescencia, ser promotores y defensores de los mismos y aportar desde nuestra tarea para disminuir la ofensiva brecha de inequidad que nos atraviesan.


Grupo de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes
SAP

 

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