El Rincón Clínico del CPM II

En las últimas décadas, la medicina ha sufrido ingente evolución; no sólo el advenimiento de mayor tecnología, ha permitido acercarse más precisamente y con ajustada exactitud al diagnóstico de las distintas enfermedades, sino que se ha empezado a desarrollar el concepto de  “Estado pre – patológico”,

¿Qué quiere decir esto? que hoy por hoy, conocemos con relativa puntualidad las desarmonías orgánicas capaces de producir enfermedad progresiva con el paso del tiempo, (a nadie escapa que el consumo de alcohol en altas dosis, genera enfermedad hepática; por ejemplo).
En el afán de prevenir enfermedades cardiovasculares graves, como el “infarto agudo de miocardio” (I.A.M.), entidades que producen en la sociedad un alto índice de morbi – mortalidad, con un elevado coste en salud, mas una inhabilitación prolongada en personas aún en edad productiva; es que se desarrollaron formas (“entre comillas”), de estudiar con antelación la aparición de dichas entidades.
Hoy se conoce en alguna medida, cuales son las circunstancias en el estado de salud, capaces de generarnos en el futuro, el padecimiento de alguna de estas afecciones. Pues bien, hablaremos hoy, de un cierto conglomerado de circunstancias: clínicas, antropométricas y de laboratorio al que llamamos: “

Síndrome Metabólico”

¿Que es el Sme. Metabólico (S.M.)? , recordemos un poco la historia: En 1923 Kylin, describe la presencia de Hipertensión Arterial (H.T.A.), aumento de los triglicéridos (T.G.) en sangre, y gota (ácido úrico aumentado), como factores asociados a enfermedad cardiovascular (E.C.V.) En 1947 Vague, informa que la obesidad corporal, se asocia con ciertas alteraciones metabólicas En 1988 Reaven, hace la observación que: el aumento de la concentración de azúcar en sangre (hiperglucemia), H.T.A., y aumento de las grasas en sangre (dislipemia), tendían a estar juntos, que esto aumentaba el riesgo de sufrir (E.C.V.), en aquel entonces lo llamó

“Síndrome “X”

. En 1998, finalmente, la “Organización Mundial de la Salud (O.M.S.)”, introdujo el término “Síndrome Metabólico”, como entidad diagnóstica con criterios definidos. Luego de este advenimiento, se discutieron varias formas de clasificación, la más usada, por ser la más ajustada a realidad es la de la “A.T.P. III” (Adult treatment Panel III), que determina que con 3 de los 5 criterios elegidos se puede establecer el diagnóstico del “S.M.”. Obesidad abdominal, (medida por perímetro abdominal) Aumento de los T.G. en la sangre Colesterol “bueno” bajo (H.D.L.C ) Tensión arterial = ó > de 130/85 mm.de Hg. (13 y 8,5 en el uso popular) Aumento del azúcar en sangre (hiperglucemia).
Si bien con esta clasificación podemos ayudarnos a definir adecuadamente el Sme., existen algunos detalles que debemos tener en cuenta, por Ej.: la famosa “Resistencia a la Insulina”, o “Insulino – resistencia” (R.I.), esto significa que para mantener glucemias normales es necesario aumentar la cantidad de insulina, tal vez una de las primeras manifestaciones del “S.M.” sea la “R.I.”, esto se puede medir perfectamente basta un simple análisis de sangre.
La prevalencia del S.M. en nuestro medio dependiendo de la edad es del 15 al 40 %, cifra por cierto, que debería disminuir, para esto es necesario que la sociedad este debidamente informada del alcance de dicho fenómeno y las consecuencias de no tomar medidas profilácticas, para evitar su incidencia. Con este objetivo se han diseñado tablas sobre factores de riesgo, tanto modificables, como no modificables, para lineamiento básico de pautas a seguir. La intención de esta apretada síntesis, sobre una enfermedad de alta prevalencia como el “S.M.”, ha sido, comentar a los lectores la importancia de saber, que aún en el estado de bienestar, puede haber intercurrencias en la salud, que deban ser objetivadas.
Hay un viejo dicho popular que dice:

“Es mejor prevenir que curar”

 yo agregaría es además, mas barato; y garantizarnos una buena calidad de vida a futuro, no es una elección equivocada.

 

 

Dr. Roberto A. Ocáriz

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